marzo 31, 2026

La extraña en el espejo


A veces me miro en el espejo… y no me reconozco.

No es mi cara. No es mi cuerpo. No es algo que pueda señalar con el dedo y decir “esto cambió”.

Es algo más profundo.

Es la forma en la que me habito.

Porque hay días en los que me observo y siento que hay una distancia entre quien fui y quien soy ahora. Como si me estuviera viendo desde afuera. Como si algo esencial se hubiera movido de lugar… y no sé exactamente cuándo pasó.

Y no es solo en el espejo.

También me pasa con la gente. Estoy rodeada de personas y, aun así, siento que no estoy del todo ahí. Escucho, respondo, incluso sonrío… pero no es la misma sonrisa. No nace del mismo lugar. No tiene la misma ligereza.

Mis ojos ya no brillan igual, no hago las mismas bromas, no me río con la misma facilidad.

Y lo más extraño es que muchas de esas personas no me han hecho nada.

No hay conflicto, no hay heridas directas. Y aun así… ya no quiero estar ahí de la misma manera.

Y eso confunde.

Porque uno espera que los cambios tengan una causa clara, un evento puntual, algo que justifique lo que se siente.

Pero a veces no es así. A veces es un proceso sin eco.

Una acumulación invisible de experiencias, de pensamientos, de cosas que uno va entendiendo poco a poco… hasta que un día te das cuenta de que ya no encajas en los mismos espacios de antes.

Y no porque los lugares hayan cambiado... Sino porque tú sí.

Y aceptar eso… duele más de lo que parece. Porque implica reconocer que hay versiones de ti que ya no van a volver. Versiones más ligeras, más abiertas, más espontáneas. Versiones que no estaban tan conscientes de todo, que no analizaban tanto, que simplemente eran.

Y ahora no puedes “desver” lo que ya viste, no puedes volver a sentir con la misma inocencia.

No puedes habitar los mismos lugares con la misma energía y entonces aparece esa sensación incómoda de extrañarte a ti misma.

De estar presente… pero distinta, se seguir siendo tú… pero no del todo.

Y aquí es donde todo empieza a tener sentido… aunque duela.

Porque no es solo el cambio.

Es también mi forma de ser: Mi neurodivergencia.

Esa manera distinta de percibir, de procesar, de sentir todo más profundo, más intenso, más consciente. Esa forma de no pasar por la vida en automático, sino de cuestionarlo todo, de analizarlo todo, de absorber más de lo que a veces quisiera.

Eso también influye.

Porque cuando eres así, no solo vives las experiencias… las integras.

Te transforman. No se quedan en la superficie.

Y entonces lo que para otros puede ser un momento, para ti se vuelve estructura. Lo que para otros se supera, para ti se convierte en una forma nueva de entender el mundo.

Y eso te cambia. Te vuelve más selectiva... Más consciente.

Más cuidadosa con dónde estás, con quién estás, con cómo estás pero, también… más distante de lo que antes te resultaba natural.

Porque ya no puedes fingir ligereza donde sientes peso.

Ya no puedes reír igual cuando tu mente está procesando mil capas al mismo tiempo. Ya no puedes encajar donde internamente sabes que ya no perteneces de la misma manera.

Y no es que haya algo mal contigo. Es que todo en ti está funcionando exactamente como es.

Solo que ahora lo ves, ahora lo entiendes. Y eso, aunque te acerque más a ti… a veces también te aleja de los demás. Por eso a veces te sientes así. Extraña en tu propio reflejo, distante en medio de la gente.

Como si estuvieras en el mismo lugar de siempre… pero en una versión distinta de la realidad.

Y tal vez lo estás.

Pero eso no significa que te perdiste, significa que te estás viendo con más claridad que antes, aunque esa claridad no siempre sea cómoda.

Aunque esa claridad te haya cambiado la forma de sonreír, de estar, de relacionarte, aunque a veces desearías no sentir tanto, no pensar tanto, no darte cuenta de tantas cosas.

Pero esta eres tú.

Más consciente.

Más profunda.

Más real.

Y aunque ahora te cueste reconocerte…eso no significa que dejaste de ser tú. Significa que te estás convirtiendo en alguien que ya no puede vivir en lo superficial.

Aunque también duela...

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