mayo 11, 2026

El Espectro y yo


“Ahora todo el mundo es autista.” “Eso está de moda.” “La gente finge.”

Escucho esas frases constantemente y siempre pienso lo mismo: Qué fácil es decirlo cuando nunca has tenido que sobrevivir sintiéndote diferente toda tu vida.

Porque antes de que existiera un diagnóstico, antes de que yo supiera siquiera qué significaba estar dentro del espectro, la gente ya me señalaba.

Era “la rara”. “La intensa”. “La exagerada”. “La difícil”. “La que no sabía relacionarse”. “La que se aislaba”. “La que reaccionaba demasiado”. “La que nunca encajaba del todo”.

Y ahora resulta que cuando finalmente entiendo por qué he vivido así, entonces la sociedad decide que “es una moda”.

Qué conveniente.

Toda mi vida me dijeron: “Sé tú misma.” Pero cuando era yo misma, me señalaban.

Cuando hablaba demasiado apasionadamente sobre algo, era demasiado intensa. Cuando necesitaba silencio, era antisocial. Cuando no entendía ciertas dinámicas sociales, era extraña. Cuando me saturaba, era dramática. Cuando actuaba naturalmente, sin máscara, entonces sí notaban que había algo “raro” en mí.

Así que aprendí a actuar. Pues, querían que fuera yo misma solo si esa versión de mi no incomodaba. Aprendí a observar a otros para imitarlos, aun sin saberlo conscientemente, Aprendí expresiones correctas. Tonos correctos. Reacciones correctas. Momentos correctos para hablar.

Aprendí a esconder incomodidades para parecer “normal”.

Y lo hice tan bien que después comenzaron a decir: “Pero tú no pareces autista.” Como si años de camuflaje no hubieran costado agotamiento, ansiedad, confusión y una desconexión constante conmigo misma.

Eso es lo que muchas personas no entienden.

No ven el esfuerzo invisible, no ven el análisis constante detrás de interacciones simples, no ven el cansancio después de socializar, no ven la sobrecarga sensorial, no ven la cantidad de veces que una persona dentro del espectro ensaya mentalmente conversaciones antes de tenerlas.

Solo ven a alguien “funcional” y concluyen que finge.

Y sí, claro que ahora hay más diagnósticos. Porque antes no se hablaba de esto. Porque muchísimas personas crecieron sin respuestas, pensando que estaban rotas. Porque durante décadas solo se reconocía un tipo muy específico de autismo y todo lo demás era ignorado. Porque mucha gente aprendió a sobrevivir escondiéndose tan bien que ni siquiera ellos mismos entendían qué les pasaba.

No es una moda descubrirte.

No es una moda ponerle nombre a años de sufrimiento.

No es una moda comprender por qué el mundo siempre se sintió demasiado fuerte.

Lo que está de moda es opinar sobre vidas que la gente no entiende.

Y quizás lo más irónico de todo es esto: La misma sociedad que hoy se burla diciendo “todo el mundo es autista”, es la misma que antes nos hizo sentir defectuosos por no actuar como los demás.

Entonces, ¿Qué quieren realmente? ¿Qué seamos nosotros mismos?

¿O solo quieren que actuemos “normales” para que ellos se sientan cómodos?

Porque hay una diferencia enorme entre aceptarte y tolerarte solamente cuando finges... y yo, ya no sé fingir. Yo ya me di el permiso para dejar de intentar llegar a dónde no alcanzo.

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